Estar con vida
¡Qué cosa tan extraordinaria, tan llena de posibilidades, es estar con vida! Hace algunos días me recibió el atardecer en la puerta de salida de mi trabajo. Entre la explosión de colores y la silueta oscura de los árboles me vinieron a la mente las dos personas más cercanas a mí que ya fallecieron, ambos muy jóvenes: mi papá, Mario, y mi hermana Adriana. Pensé en los nietos que papi no pudo conocer y en los libros que Adri no alcanzó a escribir. Y me sentí privilegiada de estar viva , con tantas posibilidades en este hoy que, según yo lo vea, puede ser la rutina que me estrella contra las paredes o la aventura de lo cotidiano, del milagro que está ahí cada día brillando en un rincón, milagro al que doy por sentado y me acostumbro tanto a él que a veces dejo de verlo. Todo esto viene a cuento porque esta semana cumplí años y en las últimas ocasiones he tenido la oportunidad de darme anualmente un regalazo: una semana de vacaciones. No es época de Navidad, ni Semana Santa; es agost...